¿Qué son las Flores de Bach?

 

El Dr. Bach nació en Moseley, cerca de Birmingham, Inglaterra, el 24 de Septiembre de 1886. Desde 1913 a 1918, trabajó en los Hospitales del Colegio Universitario y Nacional de la Temperancia como cirujano de accidentes, bacteriólogo e hizo investigaciones privadas en su laboratorio de Nottingham Place, Londres.

Hacia 1919, trabajó como patólogo, bacteriólogo en el Hospital de Homeopatía de Londres. Bach estaba impresionado por el trabajo y las ideas del fundador de la Homeopatía, Samuel Christian Hahnemann. En 1928 durante sus vacaciones en Gales en el mes de septiembre descubrió el primero de los 38 remedios. En 1930, abandonó la tranquilidad profesional y la seguridad económica de su carrera médica, y se trasladó a Gales para dedicarse enteramente al estudio de las plantas curativas con el objeto de conocer la verdadera causa de la enfermedad.

Sus constantes investigaciones, lo llevaron a descubrir los 37 elixires florales más un agua de roca. Estos ayudan a liberar emociones como la ira, la angustia, la depresión, el miedo.

El Dr. Bach describió 7 grupos emocionales que no dejan desenvolverse naturalmente a las personas. Creía que las enfermedades del corazón y la mente han de ser el centro de atención, porque las enfermedades físicas son manifestaciones de desequilibrios, por lo tanto, debe buscarse la causa más profunda.

Postula varios principios:

  1. Para entender la naturaleza de la enfermedad se necesita aceptar ciertas verdades fundamentales: la existencia del Alma, un Ser Divino y Todopoderoso, y que nuestro cuerpo es el templo terrenal de esa Alma.
  2. Nosotros somos personalidades y estamos en esta tierra para obtener conocimiento y experiencia, para desarrollar las virtudes que nos faltan y para enmendar lo equivocado de nosotros.
  3. Tenemos que aceptar que la vida del ser humano es breve. El Alma, el auténtico Ser, es inmortal y nuestro cuerpo es temporal.
  4. Mientras nuestra Alma y nuestra personalidad estén en armonía, el Ser se desenvolverá en paz y felicidad. Cuando no existe este equilibrio entre ambos, hay conflicto, que se manifiesta con enfermedad e infelicidad.
  5. Comprender que todas las cosas son parte de la unidad, de nosotros mismos. Los errores fundamentales son: no escuchar los dictados del Alma y actuar por medio de nuestros defectos: orgullo, crueldad, odio, ignorancia, codicia, inseguridad, rencor, etc.

Si la personalidad escuchara a su Alma, afloraría la virtud de sus defectos y encontraría las respuestas y guías para su vida, entrando en armonía.

Las flores rescatan la virtud del defecto de nuestra personalidad, trabajando en los niveles: mental, emocional, espiritual y físico, aportando estabilidad a nuestra vida.

Edward Bach llegó a la profunda convicción después de muchos experimentos de que, si bien era cierto que muchísimas plantas tenían la propiedad de aliviar distintos síntomas o enfermedades, eran relativamente pocas las que, en verdad, podían curar. Y trabajó con la creencia de que tenía que  tratarse de plantas comunes, que no fueran dañinas ni tóxicas en ningún sentido.

 

Recopilación: Elena Carevic Cubillos, para Club MaNena, 2012.