Respiración
para meditar
Se utiliza como estímulo
para retener la atención. Cuente 10 respiraciones naturales y no
apresuradas. Vuelva a contar desde la “uno” y continúe el
procedimiento durante 5 minutos. Otra forma es concentrarse en el
movimiento del abdomen al respirar(en inspiración se infla y en
espiración se hunde), o bien, en el paso del aire por la nariz en la
inspiración y espiración.
No
se pretende interferir con el ritmo natural de la respiración,
pero a veces, con el sólo hecho de hacerlo se provoca una alteración
ligera de su ritmo.
Hay que señalar lo siguiente:
1.
Un
aumento de la frecuencia respiratoria o hiperventilación puede
llevar a una disminución de la concentración de dióxido de carbono en la
sangre o hipocapnia, puesto que la persona procesa un volumen de
aire superior al necesitado por su cuerpo en ese momento, toma demasiado
oxigeno y libera demasiado dióxido de carbono. Esto lleva a un predominio
del sistema simpático en el organismo, que crea un efecto de lucha –
huida, sensación de temor, angustia y pánico, cuando es leve, y pérdida
del conocimiento en casos severos.
Para revertir está situación
pueden realizarse las siguientes técnicas ventilatorias de emergencia,
para que aumente el CO2 en la sangre:
§
Apnea
o contención inspiratoria de la respiración.
§
Movimientos
respiratorios lentos y superficiales.
§
Respirar
el propio aire espirado en una bolsa.
2.
Una
disminución de la frecuencia respiratoria, en cambio, conduce a una
acumulación de dióxido de carbono en la sangre o hipercapnia, que se
asocia a síntomas de predominio parasimpático en el organismo, que
conllevan a letargia y
relajación cuando es leve. Este efecto relajante es buscado en
la meditación, sin embargo, una
respiración lenta y poco profunda tendrá un efecto similar y más seguro,
aunque se necesite más tiempo para obtener una hipercapnia leve,
facilitando un ritmo respiratorio suave.
Recopilación: Club MaNena, 2008, website: www.clubmanena.cl
Fuente: Payne, Rosemary A., Técnicas
de relajación, guía practica. Editorial Paidotribo, 1ª edición, Barcelona,
364 pp., 1996.
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