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Karma y la Reencarnación
La palabra karma en sánscrito significa
"obra, hecho o acto". Es un término proveniente de la doctrina oriental
basado en la ley cósmica de causa y efecto. Más que eso, puede definirse como una memoria. No se trata de una "deuda" que tenemos que
pagar conforme a algún criterio universal, ni de una serie de experiencias
determinadas por acciones previas, buenas o malas. El karma es sólo una
memoria, una fuente de información que incluye elementos 'positivos' y
otros aparentemente “negativos” en la cual el subconsciente busca los datos
que utiliza en el presente.
El
karma no es compartido con otras personas, el karma es personal.
Es decir, "uno siempre se enfrenta a sí mismo”. Así, nuestra
existencia se basa en las decisiones que tomamos para enfrentar las
circunstancias que nosotros mismos hemos creado.
Se
nos brinda la posibilidad de resolver nuestros “problemas
kármicos” a través de la interacción con los demás. Nos sentimos
constantemente atraídos por las personas que nos ofrecen ocasiones
favorables de asumirlo. De igual forma, ellos se acercan a nosotros en su
proceso personal para asumir su propia “memoria” o karma. Por lo tanto, nuestras
relaciones con los demás nos permiten enfrentarnos a nosotros mismos y
vivir sucesos que nos enseñan y nos ayudan a avanzar en el sendero
espiritual.
Cosechamos
inevitablemente lo que hemos sembrado, por lo tanto debemos hacernos
responsables por las consecuencias que nuestras acciones deparan, eso es
Karma.
El Karma está relacionado a la
reencarnación y a su vez, la reencarnación ésta vinculada con el
libre albedrío, el destino y la gracia. La Reencarnación es la
creencia de que cada uno de nosotros pasa por vidas sucesivas, con
el propósito de crecer en espíritu y de recobrar la plena
conciencia de nuestra naturaleza divina.
La reencarnación pone énfasis en la
manera de asumir nuestra existencia actual: debemos vivir el momento
presente, procurar desarrollarnos espiritualmente y ayudarnos los unos a
los otros. El recorrido que hemos efectuado nos ha traído al punto en
que nos encontramos. Lo esencial es cómo reaccionamos frente a las
oportunidades y a las pruebas que surgen ahora mismo, no quiénes fuimos
o qué hicimos. Las elecciones y conducta que tenemos en este momento,
provenientes de nuestro libre albedrío, son las que realmente importan.
La
reencarnación no es un
encadenamiento de experiencias y de relaciones que nos impone nuestro karma.
No es una trayectoria marcada con acontecimientos específicos. El pasado
sólo nos brinda una visión posible o probable. Nosotros desempeñamos un
papel dinámico en el desenvolvimiento de nuestra propia existencia.
El espíritu humano se encarna una y otra
vez y el proceso consiste en traer frutos de las vidas anteriores hasta
las posteriores. Con frecuencia, los episodios vividos en grupo
reaparecen en encarnaciones posteriores como vínculos familiares,
profesionales, culturales o étnicos. Nunca nos encontramos con alguien
accidentalmente porque las coincidencias no existen. Además,
experimentamos simpatía o antipatía hacia personas que hemos conocido
antes. Los talentos y cualidades nunca se pierden, de modo que las
facultades cultivadas en cada encarnación se suman al capital del futuro.
De hecho, nuestras aptitudes se manifiestan en función del motivo de
nuestra encarnación actual.
Somos dueños de nuestro destino.
Podemos controlar nuestros pensamientos, palabras y acciones, escoger
nuestro comportamiento ante las circunstancias que nosotros mismos hemos
engendrado. Todo lo que acontece en
nuestra existencia es el fruto de nuestra propia creación y nuestras tribulaciones siempre contribuyen a nuestro
desarrollo cuando las consideramos como oportunidades de corregir
los errores del pasado o de adquirir sabiduría y entendimiento.
El
proceso de reencarnación continúa hasta que logremos personificar el amor
universal en el mundo y expresar nuestra esencia divina en todos los
aspectos de la vida terrenal, es decir, trascender nuestro karma y liberarnos de los
aspectos negativos. Para ello es necesario aprender lo que vinimos a
aprender en esta vida, amar, aceptar, entender y perdonar.
Recopilación: Club MaNena, 2008, website: www.clubmanena.cl
Fuente:
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Centro Edgar Cayce, artículo:
“Reencarnación y karma”. Website:
http://edgarcayce.org/espanol/edgar-obra-recarnation.asp
·
Engel, Pedro; Liberman, Gloria. Caminos
Alternativos de Sanación, Grijalbo, Chile, 193 pp, 1998.
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